Selección científica verificada · Pablo Ryan Murúa ·

Pronóstico y seguimiento

Pronóstico de mpox: la mayoría evoluciona bien; algunas trayectorias exigen anticipación.

El pronóstico depende del huésped, la localización, las complicaciones y el acceso a cuidados. Estratificar pronto permite ajustar seguimiento y derivación.

Valoración inicial

Cuatro dominios pronósticos.

Reevalúe cada dominio cuando aparezcan lesiones nuevas, cambie el dolor o se modifique la capacidad de autocuidado.

01

Respuesta inmunitaria

La inmunosupresión avanzada, incluido el VIH no controlado, aumenta la preocupación por progresión, persistencia y enfermedad extensa.

02

Localización

La afectación ocular, neurológica, respiratoria o de mucosas puede comprometer función incluso con pocas lesiones visibles.

03

Impacto funcional

Dolor no controlado, incapacidad para beber, retención urinaria o dificultad respiratoria pesan más que un recuento aislado de lesiones.

04

Entorno de cuidados

La posibilidad de seguimiento, un domicilio seguro y el acceso rápido a reevaluación forman parte de la decisión asistencial.

Poblaciones que requieren individualización

Embarazo, infancia, inmunosupresión y enfermedades cutáneas relevantes justifican coordinación temprana con el equipo especializado y Salud Pública según el caso.

Deterioro

Señales que cambian el pronóstico.

Ante cualquiera de estas situaciones, reduzca el intervalo de reevaluación y coordine atención urgente o especializada.

  • ProgresiónNuevas lesiones extensas, necrosis o afectación de varios territorios.
  • OjoDolor, fotofobia, visión borrosa o lesión periocular.
  • NeurológicoConfusión, convulsiones, focalidad o signos meníngeos.
  • FunciónDisfagia, deshidratación, retención urinaria o dolor incapacitante.
  • Infección secundariaEritema progresivo, purulencia, sepsis o deterioro general.
  • InmunosupresiónFalta de control clínico, persistencia o progresión pese a soporte adecuado.

Recuperación

Seguir síntomas, función y cierre de lesiones.

El seguimiento no termina cuando baja la fiebre. Debe confirmar control del dolor, hidratación, ausencia de complicaciones y capacidad de mantener las medidas indicadas.

En cada contacto
  1. preguntar por lesiones nuevas y localizaciones sensibles;
  2. reevaluar dolor, ingesta, visión y función urinaria o intestinal;
  3. buscar sobreinfección y deterioro sistémico;
  4. revisar salud mental, estigma y red de apoyo.

Documente secuelas cutáneas, oculares o funcionales y facilite derivación cuando persistan después de la fase aguda.

Manejo

Conecte el riesgo con soporte, tratamiento y escalada.

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